Colectivo Detroit: Todos eran buena gente

20_peliculas_romanticas_sobre_el_primer_amor_210693858_320xMi  primer beso me lo dio Pablo, el primo de mi vecina Vanessa, Pablo, que ya no está. Una enfermedad se lo llevó cuando íbamos al instituto y fue el primer amigo que perdí.

Conocí a Pablo cuando teníamos cuatro años. En esa época íbamos todos a la misma clase de parvulitos, con la señorita Raquel. Luego nos separaron en dos grupos A y B, en parvulones, que era el curso de los cinco años. Nosotros fuimos a EGB.

Yo iba a B, la clase de los incorregibles, la señorita Teresa, que era de A y nos daba miedo porque tenía la mano suelta, decía de nosotros que no teníamos remedio. Años después resultó que los de A iban más tiesos que palos de escoba porque la señorita Teresa era muy estricta, así cualquiera se desmandaba. Pablo iba a B, conmigo. También Andrés, Else, Inmaculada, Fernando, Patricia, Lucía… creo que estos éramos los únicos de la clase que hicimos todo el recorrido juntos: el resto eran niños nuevos en distintos cursos y repetidores. Os cuento esto para que sepáis que Pablo siempre estuvo presente durante mi infancia.

Era muy alto, tenía los pies grandes y era muy inteligente. Recuerdo que le gustaba mucho ir a Alto Campoó a esquiar en febrero con el colegio, incluso le escribimos una canción muy chula en clase que aún recuerdo: “Cuando Pablo fue de excursión a Campoó y no había nieve”. Era el único deporte que se le daba bien, para el resto se le enredaban los pies y Chus, el de gimnasia, no hacía vida de él. Conmigo tampoco hacía vida, era muy pequeña para mi edad y no alcanzaba a los otros “Tú haz lo que puedas”.

No sé por qué estoy contando todo esto. Pablo fue mi primer beso, pero no nos gustábamos ni nada, era… porque estábamos jugando a algo en una excursión y tenía que darle un beso a una chica porque había perdido el juego. Y como era súper tímido besó a la que le daba menos miedo, creo. Teníamos doce o trece años. Lo que más recuerdo es que me sorprendió, porque yo no estaba jugando, estaba escuchando música o algo por el estilo, estaba en mi mundo. Recuerdo que hasta entonces no me había dado cuenta de que tenía pecas sobre la nariz.bridge-to-terabithia-stillNo fuimos al mismo instituto. Nadie acabó en el mismo instituto, pero como es una ciudad pequeña acabamos conociendo a gente que conoce a gente. Yo conocí a gente que iba con Pablo al instituto. Así fue como me enteré de que se iba. Nuestros padres se conocían, iba mucho por mi edificio porque era primo de Vanessa, nos vimos todos los días durante casi diez años, era demasiado joven, demasiado bueno, demasiado injusto. No sé cuándo sucedió, pero sí sé que sus padres y su hermana intentaron que tuviera una vida lo más feliz posible. Eran buena gente, todos eran buena gente.


En todos los libros de Svetlana Alexievich se emplea la misma técnica: se entrevista a una serie de personas que tienen una relación directa o colateral con un mismo suceso, ya sea el desastre de Chernóbil, la caída del comunismo soviético o la guerra de Afganistán. Sus obras son extensos reportajes sobre el “aftermath” de algunos de los capítulos más negros del siglo XX, crónicas de repercusiones perdidas que a veces se extienden durante décadas. Alexievich las llama “novelas a voces”.
Yo he sacado un recuerdo de mi infancia para homenajear a alguien. He tomado la idea del título del ejercicio de Cristina (espero que no te importe). Aunque es un testimonio propio, sacado de una entrevista conmigo misma, que en realidad es hacer trampa, espero que las jefas sepan perdonarme y me lean igual. Que les guste o no, es otro tema.
Esta semana hemos tenidos varias incorporaciones. Gracias y bienvenidas 🙂 Recordad usar el hashtag #ColectivoDetroit y enlazar a Adri (@hadripv) y a Jennifer (@garymused) en twitter para que no nos perdamos ni una colaboración.
En los próximos días iremos anunciando algunas cosas interesantes 😉 Por el momento, visitad el ejercicio de nuestra Jen en Quiero ser como Maude, el de Adri en Billete de cercanías. Y mi inspiración la podéis encontrar en Palabras como Souvenir, de esa maravillosa persona que es Cristina.
Y ahora, las instrucciones habituales de participación:
1. Leer el “enunciado” del ejercicio (en negrita, más arriba).
2.Interpretar el “enunciado” del ejercicio libremente.
3. Escribir lo que te sugiera.
4. Publícalo en tu espacio.
5. Cuéntanoslo para que podamos enlazarte tanto en los comentarios como por las redes sociales.
6. No olvides usar el hashtag #ColectivoDetroit, y disfrutar la participación al máximo.
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8 pensamientos en “Colectivo Detroit: Todos eran buena gente

  1. Cualquier ocasión es buena para un homenaje. Reconozco que me desconcertó y ahora dejándolo reposar me parece interesante emplear la respuesta (hipotética o no) que hubiésemos dado si hubiésemos sido objeto de esas entrevistas. El #ColectivoDetroit presume de no poner reglas, de libertad a la hora de interpretar los enunciados, y tú pones al #ColectivoDetroit a prueba (que por cierto, no tiene jefas. Tiene un par de petardas que le quisieron dar un empujón, pero ahora tiramos más personas por él). Te voy a confesar algo. Lo iba a confesar a la mínima oportunidad que el #ColectivoDetroit me diese, pero cuando el tema de la muerte está en un texto, me tiene prácticamente conquistada. Que La Muerte como tema literario es un imán no es nada nuevo, pero Jen dice algo con mucha sabiduría y es que no hay que huir de esos temas que ya se han tratado, ni de la literatura de siempre, y tiene tanta razón. Me encanta el post-postmodernismo y ¿acaso evita la muerte? :* ¡sigue colaborando! Y gracias por compartir un recuerdo tan íntimo.

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    • Ay Adri muchas gracias, a veces una se salta las normas consciente o inconscientemente y luego vienen los nervios de que vengan otros y le digan que no vale o que se vaya. Muchísimas gracias por tus palabras de apoyo. Lo de jefas iba como una especie de apodo cariñoso jijiji.

      La muerte forma parte de la vida y la literatura habla sobre la vida, la real, la imaginaria, la posible y la imposible. No se puede huir de la muerte pero se puede escribir sobre ello.

      Un besico guapérrima

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  2. Al igual que Jen, me he emocionado mucho. ¿Sabes? Yo también tuve un amigo en el cole de pequeña, y también se nos fue. En un accidente. Lo peor es que hacía un par de años o tres que habíamos perdido el contacto (yo me fui de Barcelona, él empezó a estudiar en otro sitio) y cuando me enteré, no sabía cómo reaccionar. Todavía ahora me sorprendo pensando en qué estará haciendo, y de pronto me acuerdo y se me cae el mundo encima.

    Me ha gustado mucho el ejercicio, y adoro cómo escribes. Muchísimo.

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  3. Me ha parecido muy inteligente por tu parte la prefiguración del principio porque a pesar de que después hablas de recuerdos de infancia más o menos felices, sigues pensando que el ya no está. Me he quedado de piedra cuando me he enterado que el testimonio era verídico.

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    • Muchas gracias por tus palabras Ayshel, espero seguir haciendolo medianamente bien en próximos ejercicios, comentarios como el tuyo animan muchísimo, de verdad. Gracias. Un abrazo fuerte.

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