Colectivo Detroit: “Alice”

Alice vivía en casa antes de que yo naciera. Fue testigo de mis llantos y mis risas, me oía balbucear…  nunca decía nada, me miraba impertérrita, siempre juzgándome.  Antes de mudarnos, antes de que naciera mi hermano, Alice vivía en el salón. No teníamos televisión pero teníamos tocadiscos, y a Alice. No sé qué pensaba de Mary Poppins o My Fair Lady, pero a mi Karajan me daba miedo y no lo ponía.  Creo que era su favorito, y el de mi padre, creo que siempre Alice estuvo del lado de mi padre. Yo no le gustaba, o eso pensaba yo.

Cuando mi hermano nació hubo que cambiar la distribución de la casa. Mi hermanito pasó a ocupar mi habitación y yo pasé al salón, que pasó al cuarto de los trastos. Movimos todos los muebles que pudimos, menos el tocadiscos (me emperré en que lo quería) y, como no hubo forma de reubicarla, Alice se quedó conmigo. Crecí con ella de vigilante, con su sonrisa sarcástica y su enfermiza piel amarilleada por el paso del tiempo y de la luz. Ella era todo lo que mis padres esperaban de mi y no conseguían, era perfecta: pulcra, limpia, sensata, devota y obediente. Era una arpía, un ángel de día, Gorgona de noche. Era mala, como las gemelas de Kubrick en una sola persona, me odiaba y yo lo sabía. Tenía que librarme de ella.

Y aunque tarde, lo conseguí. Nos mudamos a un piso más grande en el mismo barrio. Alice lógicamente se vino con nosotros: ¿A quién habría engañado? ¿A mi madre o a mi padre? Rafaello Sanzio fue al cuarto de mis padres, los mapas de Juan de la Cosa desaparecieron junto a los cuadros de barcos, un Manet en el hall, escenas costumbristas repartidas por el salón… Quedaba Alice. ¿De quién es este cuadro? Preguntó mi madre. De Modigliani, dije yo. Anda que nos ha salido lista la niña. En serio, ¿de quién es este cuadro? Mío no es y yo no lo quiero, que quede claro. Ella me oyó, chúpate esa cuello de jirafa, ya me he librado de ti. Alice acabó colgada en el pasillo, frente a la puerta del baño. Si no cierras la puerta Alice es testigo de tus esfuerzos defecando.  Es lo que se merece. Por bruja.

Como epílogo os contaré que un día Alice me hizo mucho daño, por venganza. Que ella es rencorosa, para rematar ese carácter de niña maldita. Era de noche, aún llevábamos poco tiempo viviendo en el piso nuevo, pero Alice ya estaba en el pasillo, acechando. Yo ya la había borrado de mi memoria, pero ella a mí me recordaba perfectamente: me asustó, de tal manera que dí un brinco impresionante, cayendo hacia la puerta del baño y clavándome la manija en el brazo. Fue un buen golpe, cuya marca, que era bastante grande, pasó por distintos colores durante un mes. Por supuesto, cuando lo conté, nadie me creyó: ¡Cómo te va a haber atacado un cuadro! Tened cuidado niños: vosotros sabéis la verdad de Alice.


El ejercicio de esta semana es muy sencillo. Se trata de elegir una obra de arte, la que tú quieras: un cuadro, una escultura, tu obra de arquitectura favorita… Incluso una fotografía, una cerámica. Todo vale. Seguro que esa obra de arte tiene su propia historia, lo que su autor nos trataba de contar. A veces las interpretaciones de esas obras de arte están tan instaladas en nuestro inconsciente que es lo único que vemos. Esta vez te retamos a que las reinventes. Elige esa obra de arte, deshazte de toda influencia y cuéntanos otra historia, la tuya. 

Este Alice de Modigliani supuestamente representa la calma y el sosiego (los expertos atribuyen esto a la simetría de sus rasgos) pero en mi tiene el efecto contario: es un cuadro perturbador. No es ni de lejos mi cuadro favorito; tampoco Modigliani es mi pintor favorito, pero es una obra que produce rechazo en mi, y el rechazo está bien, porque sirve para crear historias ¿Por qué rechazo este cuadro? ahí lo tenéis. Muchas gracias

¿Cómo participar en #ColectivoDetroit ?

  1. Leer el “enunciado” del ejercicio.
  2. 2.Interpretar el “enunciado” del ejercicio libremente.
  3. Escribir lo que te sugiera.
  4. Publícalo en tu espacio.
  5. Cuéntanoslo para que podamos enlazarte tanto en los comentarios como por las redes sociales.
  6. No olvides usar el hashtag #ColectivoDetroit, y disfrutar la participación al máximo.
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8 pensamientos en “Colectivo Detroit: “Alice”

  1. Cómo me gusta la casa de la autora, borboteando obras de arte por todos los rincones. Una de las cosas que más me gustan de este ejercicio es ver cuán diferentes pueden llegar a ser las sensaciones que un mismo cuadro evoca a distintos espectadores. Con la literatura pasa lo mismo. Los textos tienen tantas interpretaciones como lectores, dicen. A Alice yo siempre me la imaginé como una criada “nativa” en una casa en territorio colonizado. Los colonos la eligieron, joven y guapa, para que además de hacer las tareas del hogar, tirase de su todavía niñez para jugar y entretener a sus hijos blanquitos y privilegiados. Un día, los niños la vistieron con sus ropas, con sus joyas, y le pusieron el lazo de raso de la más joven, como si fuese una muñeca. Pero sí, que cuello tan largo. Que texto tan bonito, el #ColectivoDetroit es cada vez más interesante por todas las que lo formáis. Un abrazo.

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    • Siempre he creído que el arte, la música y la literatura estaban conectadas. Se influyen entre ellas y con este ejercicio lo hemos podido comprobar. Tu interpretación probablemente se acerque mucho más a la historia real. Probablemente esa sea la historia del cuadro en sí, la mía es más una historia con el cuadro.

      Gracias a ti y a Jen por invitarme a participar, sois unos amores

      Besos a tutiplé

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  2. ¡Pero qué maravilla, Paula! No sé por qué, pero hasta el final no me he dado cuenta de que cuando la narradora hablaba de Alice se refería al cuadro, y no a una persona. Puede que al dirigirse a ella de manera tan personal consigue que el lector tenga la misma sensación de miedo que la narradora. O al menos es lo que me ha pasado a mí. Y el cuadro tampoco me transmite calma ni sosiego… Y mucho después de leerte.
    Muá!

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    • Sin desmerecer a las demás, elijo tu comentario como mi favorito. Muchísimas gracias cuqui. De verdad, me he emocionado con tus palabras.
      ¡Y bienvenida al colectivo!
      Cientos de besos volando hacia Oxford

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