Reseña: "Prohibido leer a Lewis Carroll"

TITULO: “Prohibido leer a Lewis Carroll”
AUTOR: Diego Arboleda
ILUSTRADOR: Raúl Sagospe
EDITORIAL: Anaya Infantil y Juvenil
FORMATO: Tapa blanda

Este libro narra la historia de Eugéne Chignon, una joven institutriz francesa que en 1932 viaja hasta Nueva York para cuidar de una niña, Alice, cuya desatada pasión por el mundo creado por Lewis Carroll ha provocado que sus padres le prohíban leer sus libros.

La primera misión de Eugéne será evitar que Alice se entere de que Alice Liddell, la auténtica Alicia que inspiró a Lewis Carroll, ahora con ochenta años, va a visitar la ciudad para recibir un homenaje.

Eugéne Chignon comprobará que las extrañas casualidades, los personajes extravagantes y las situaciones absurdas no son solo patrimonio del País de las Maravillas, sino que se encuentran a menudo en nuestro mundo y especialmente en esa casa.

La comedia disparatada y los datos históricos (reales y a pesar de eso aún más disparatados) tienen cabida en esta novela, en la que el sinsentido, ese nonsense tan emblemático de Carroll, acaba teniendo mucho sentido.
Eugéne Chignon es muy muy pero que muy torpe, es una torpe con efecto dominó, dicen los autores de este libro, un fallo de la pobre chica empieza siendo una cosita muy insignificante y acaba con un barco lleno de gente enfadada camino de Nueva York. Bueno todos no están enfadados, hay dos caballeros que desean su compañía: uno porque es tan extraño que nadie hace se para a hablar con él más de lo estrictamente necesario y el otro porque rehuye a  la gente, no quiere saber nada de señoras, caballeros, sacerdotes… en fin, que son todos muy pesados, asi que los tres se hacen buenos amigos, por voluntad o necesidad, el viaje es muy largo.
A Eugéne Chignon, institutriz de profesión (me ha salido un pareado, fijáos), se la pasaban unos a otros entre los nobles de su pueblo francés. No es que se mataran por quedársela sino todo lo contrario. No me entendáis mal, no era mala institutriz, de hecho era muy buena… lo que pasa es que era muy torpe, pero muy muy torpe. Esto ya lo he dicho, pero insisto. Cuando una familia americana publica un anuncio solicitando una institutriz francesa que sepa mentir tanto en inglés como en francés, todos a una intentan convencer a la joven de que es una oportunidad para ella de ver mundo y grandes ciudades. En resumidas cuentas la joven se marcha a Nueva York a trabajar en casa de la familia Welrush compuesta por el estirado matrimonio Welrush, su hija Alice y el hermano de la señora Welrush, Timothy; un ex-aventurero y ex-artista de circo que siempre tiene hambre.
La primera y más importante norma que debe cumplir Eugéne es… que no puede leer, hablar de, mencionar de pasada, hacer referencia o en fin, absolutamente nada que tenga que ver con Lewis Carroll y su obra más conocida: “Alicia en el País de las Maravillas” y “A Través del Espejo”. Pero es que Alice Welrush está obsesionada con Alicia, no es que simplemente le guste: se viste, peina y mueve como la Alicia del cuento, es la personificación de Alicia. Y sus padres no lo pueden tolerar. Por tanto, cuanto menos oiga Alice sobre el tema mejor que mejor, que la institutriz le enseñe lo que quiera, menos eso. Por ello le viene muy bien la capacidad para mentir.
Pero quiere la mala suerte que en aquellos días en la universidad se le vaya a hacer un homenaje a Alice Liddell, la niña (ahora anciana) que inspiró a Lewis Carroll para crear a su famosísimo personaje.
Aunque este es un libro infantil, es tan genial que merece ser leído por cualquiera. Esa es la primera de las opiniones. Por supuesto yo no soy los señores Welrush y no os voy a pedir que no leáis a Lewis Carroll, al contrario, os pido, os ruego que lo leáis… porque es absurdo, y este libro es absurdo, de principio a fin. Y si entráis en el absurdo y mágico mundo de Carroll entenderéis la complicidad que comparte este libro con él. No os digo que este cuento llegue a la altura de Alicia, ni mucho menos, pero sí comparte esa complicidad… es un homenaje al mítico país de las maravillas, es un intento de reencontrarnos con el conejo blanco… aunque no podemos encontrarle claro, esa es la preocupación de Alice, tanto como lo es de Alicia… al fin y al cabo, persiguiéndolo fue como cayó por su madriguera.

O mejor, no leáis a Lewis Carroll, esperad un poco que tengo una propuesta: Os reto a que leáis un libro permitido sobre un libro prohibido y que al terminar, con esa sonrisa de oreja a oreja que tendremos de principio a fin, intentéis con todas vuestras fuerzas resistiros a leer a Lewis Carroll. No vais a poder, os lo advierto.

En “Prohibido leer a Lewis Carroll” hay guiños y pequeñas bromas por todas partes, por ejemplo: nada más empezar, cuando estamos en Francia y conocemos a Eugéne, como nos la presentan a través de los ojos de quienes la contratan, nos encontramos con unos nombres que, si tenemos un vocabulario muy básico de francés, podemos encontrar muy divertidos y que además son el calificativo del carácter de la persona que lo lleva. Así tenemos que el barón de Àdroite (à droite significa a la derecha) se lleva muy mal con el de Àgauche (à gauche significa a la izquierda), el vizconde de Analphabète no sabe leer ni escribir, ni tampoco quiere aprender, la señora de Puntilliste es muy estricta… y así todos los demás.

También conoceremos al tío Timothy, que es capaz de perseguirte por toda la casa si ve que tienes entre las manos una fuente de magdalenas, el tío Timothy siempre tiene hambre y como fue artista de circo tienes todas las de perder y si además eres la cosa más torpe del universo y te hace pasar por el salón de las porcelanas… Y luego está el señor Travagant, a quien conocemos en el barco, es un señor que va siempre con un cochecito de bebé, salvo que en lugar de un recién nacido lleva un huevo enorme y misterioso… al encantador señor Peter Davies (¿Sabéis quién es? ¡buscadlo!), los rarísimos padres de Alice y a Alicia, a Alice Liddell, a la niña que inspiró a Lewis Carroll.
Como curiosidad os comentaré que está basado en hechos reales, es decir, toda la historia es ficticia, por supuesto, salvo por la parte de que a Alice Liddell se le dió un homenaje en la universidad de Nueva York y que ella y Peter Davies se conocieron.

En fin, que leáis a Lewis Carroll que es genial y absurdo, que leáis este libro, que es absurdo y genial, y que olvidéis esta reseña que es absurda pero no genial.

Este libro es muy especial para mi porque fue un regalo de Oly (Telaraña de Libros) que me lo envió tras haber hecho que los autores lo firmaran en el Festival Celsius. Muchísimas gracias Oly, eres un amor.

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12 pensamientos en “Reseña: "Prohibido leer a Lewis Carroll"

  1. Pues no conocía el libro pero has despertado mi curiosidad porque siempre fui fan de Lewis Carroll desde que leí Alicia en el país de las maravillas con nueve años. Me lo apunto y lo buscaré. Besinos.

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  2. ¡Me encantó este pequeño gran libro! Lo leí (y reseñé) el año pasado y lo recomiendo muchísimo por el encanto que respira (también sus ilustraciones), por su ingenio y por esos constantes guiños literarios que tú tanto has disfrutado ¡No os lo perdáis, en serio, es genial! Bss

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  3. Me alegro muchísimo que te haya gustando. No sabes cuánto. Para mí fueron un auténtico descubrimiento, tanto el autor como el ilustrador (además, más majos ellos…). Es que, no sé, es lo que dices… parece infantil pero es que yo se lo recomendaría a cualquiera, da igual la edad, seguro que lo disfruta todo el mundo.
    Lo de los nombres es muy gracioso… y tío Timothy es sin duda mi favorito xD
    Muchos besos guapa :*

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  4. Hola 🙂 Pues desde que lo conocí en la presentación del Celsius fue llamando mi atención poco a poco y creo que con esta entrada debo leerlo. Las ilustraciones son preciosas, además de los dibujitos que hacían en las firmas que molaban mucho. Un besin^^

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  5. El tío Timothy me ponía muy nerviosa, que hombre más desesperado por favor XDDDD pero es genial.

    Muchas MUCHAS MUCHAS gracias por todo lo que hiciste por mi en el Celsius, te quiero un monton y… jo, que eres guay niña.

    cienes de besos

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  6. Es un libro que yo creo que te gustaría, siempre que tengas en cuenta que es infantil-juvenil. Las ilustraciones son de lo mejor, pero la historia es divertidísima. Te lo recomiendo muchísimo.

    un abrazo!!!!

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