Reseña: "¡Llama a la comadrona! "

TÍTULO: ¡Llama a la comadrona!
AUTOR: Jennifer Worth
EDITORIAL: Lumen
FORMATO: Tapa blanda
A mediados del siglo pasado, la vida en el East End de Londres era tan dura que una chica de veintidós años necesitaba agallas y humor para soportarla y comprender qué se escondía detrás del rostro maquillado de una prostituta o la chulería de un ladrón.
Cuando la joven enfermera Jenny Lee llega a la Casa de San Ramón Nonato, no sabe que es un convento; allí ha sido enviada para completar su formación como enfermera y especializarse en la profesión de comadrona. Bajo la mirada experimentada y humana de las religiosas que gobiernan el convento, Jenny y sus tres colegas Cynthia, Trixie y Chummy traerán al mundo cientos de niños con gran entrega y humildad.
Su trabajo se desarrolla en un barrio y una ciudad marcada por las cicatrices de la guerra: edificios bombardeados, basura, parásitos y pestilencia. En estas condiciones, las comadronas harán su trabajo, ayudando a muchas mujeres, todas pobres, como Conchita Warren, una española madre de 25 niños, que se lleva estupendamente con su marido inglés aunque no puedan hablar, pues el uno no entiende el idioma del otro y viceversa… Poco a poco la vida de Jenny se verá repleta de sentido, humanidad y empatía por los demás.
Si Dickens nos dejó un testimonio de las paupérrimas condiciones de los niños condenados a trabajar en las fábricas del Londres finisecular, Jennifer Worth nos revela, con la misma humanidad, las necesidades de miles de mujeres en una época no tan lejana. GOODREADS.
Este libro empieza con una reflexión sobre la presencia de las comadronas en la literatura, o mejor dicho, su ausencia prácticamente. Jennifer Worth nos comenta cómo a veces las comadronas son ignoradas por la sociedad y damos por hecho que estan ahí desde siempre, cuando no es así. De este modo nos enseña un poco sobre historia de la medicina pre y pos natal antes de dar paso al relato de su propia historia. Con los nombres de las personas lógicamente cambiados para proteger la intimidad de sus antiguos pacientes y vecinos, Jennifer Worth bajo el nombre ficticio de Jenny Lee nos va contando su vida como comadrona en el East End londinense a principios de la década de los 50.
El East End de Londres en aquellos tiempos era una zona miserable situada muy cerca del puerto donde llegaban los cargueros y donde se situaban los astilleros. En los pisos que a duras penas se sostenían en pie vivían miles de familias la mayor parte de ellas en condiciones infrahumanas, hacinadas y sin ninguna medida higiénica. Y en esas condiciones nacían cientos de niños casi cada mes y mujeres como Jenny y sus tres compañeras Trixie, Cinthia y Chummy, debían ayudar a aquellas futuras madres a traer a sus hijos al mundo, a veces en contra de su voluntad, a veces en contra de la voluntad de sus maridos y compañeros… a veces en condiciones insólitas. 
En su día a día Jenny irá aprendiendo lecciones sobre la vida y obteniendo a veces unas merecidas curas de humildad por parte de la gente sencilla del barrio pues a veces las preconcepciones que tiene la muchacha no son más que prejuicios injustificados nacidos del hecho de estar acostumbrada a tenerlo todo en la vida. Aprenderá que no todo es lo que parece ser, que una persona tosca y huraña puede ser al mismo tiempo amable y compasiva según el entorno en el que se encuentre, es el caso de la hermana Evangelina. Que una persona desaliñada y miserable puede esconder dentro una historia trágica de  de cruel separación y de injusticia que le ha producido un trauma tal que se ha abandonado a sí misma, como es el caso de la señora Jenkins. Que dos personas que no son capaces de comunicarse pueden compartir el amor más puro y bonito del mundo, como son Len y Conchita Warren. Que a veces un hombre finge no ver la realidad porque sería demasiado cruel para un niño que acaba de nacer y quiere protegerlo. Al final Jenny descubrirá mucho sobre sí misma que ignoraba, como su capacidad de comprensión, su tenacidad, su paciencia e incluso su espiritualidad que ella creía inexistente.
Aunque es un libro bastante duro en muchas partes, me ha parecido un relato súmamente tierno en general. Jenny, la narradora, habla con mucho cariño de las monjitas de San Ramón Nonato, de sus pacientes, colegas, vecinos y gente que la rodea en su día a día. Y es, por tanto, inevitable cogerle cariño a unos, compadecerse de otros y llorar y reír con algunas de las situaciones con las que la joven comadrona se encuentra en su trabajo y en su vida.

La forma de narrar de Jennifer Worth es muy sencilla, intenta al mismo tiempo contarnos su historia y reflejar cómo han cambiado los tiempos tomando como punto de referencia aquellos años en los que ella misma era comadrona y remontandose tanto hacia atrás como hacia adelante en el tiempo, dándonos datos y nombres clave para que nos hagamos una idea del valor que tiene el oficio de comadrona y cómo eran las cosas antes de que esta profesión estuviera regulada, reglada y reconocida como tal, pasando a ser una disciplina integrada en la carrera de enfermería.

Las monjas del convento y las compañeras de Jenny son todas un encanto, aun la hermana Evangelina que es zafia y bastante grosera, Chummy, la enorme comadrona de voz dulce y formas aristocráticas, la sensual Cinthia capaz de ablandar a cualquiera, la adorable madre Julienne cuya comprension y bondad no tiene límites, Fred el encargado de mantenimiento y sus locos negocios, los pasteles de la señora B. Todos ellos son muy especiales, pero mi personaje favorito es sin duda la hermana Mónica Joan, es la más anciana del convento y está un poco (bastante) mal de la cabeza pero aun tiene cierta lucidez y una lengua capaz de dejar al más brillante orador fuera de combate con sus dichos, sus razonamientos y su mala baba. La hermana Mónica Joan ha vivido 90 años y ha visto de todo, tanto imaginable como inverosímil, está de vuelta de todo y le importa un pimiento lo que piense la gente… y por ello resulta tan genial. 
NOTA: 8,5

Las imágenes que ilustran a esta entrada pertenecen a la serie de la BBC basada en este libro, la serie toma capítulos del libro, pero también hace una interpretación libre aunque muy respetuosa con la obra de Jennifer Worth.
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9 pensamientos en “Reseña: "¡Llama a la comadrona! "

  1. A mi me está encantado muchisísimooo! Todavía me quedan algunos episodios porque leo muy poquito cada día (falta de tiempo no de ganas, of course)!!

    En fin, que tengo muchas ganas de acabarlo y por otra me da pena, estoy aprendiendo un montón con él!!

    Un besazo, Polly!!!

    Me gusta

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