Reseña: Charlie y la fábrica de Chocolate

TÍTULO: Charlie y la fábrica de Chocolate
AUTOR: Roald Dahl
ILUSTRACIONES: Quentin Blake
EDITORIAL: Alfaguara
FORMATO: Tapa dura

Charlie Bucket es un niño que vive con sus padres y sus dos parejas de abuelos en una casita de madera en las afueras de una gran ciudad. La suya era una familia muy humilde, sólo trabajaba el padre y no ganaba lo suficiente para mantener a todos. Sus comidas siempre resultaban escasas y poco variadas: pan y margarina, patatas y repollo.

Charlie deseaba comer chocolate, pero sólo podía hacerlo una vez al año, el día de su cumpleaños. Todos los miembros de su familia ahorraban y le compraban una chocolatina, que él saboreaba poco a poco haciendo que le durara más de un mes. Su mayor tortura era pasar cada día delante de la fábrica de chocolate que había frente a su casa. Un día, el dueño de la fábrica, Willy Wonka, anuncia en el periódico que ha escondido cinco Billetes Dorados en sus chocolatinas y que los niños afortunados que las encuentren podrán visitar su fabrica y obtener un fabuloso regalo…
Charlie consigue uno de los Billetes Dorados de Willy Wonka y como premio es invitado, junto con otros cuatro niños, a visitar la fábrica de chocolates Wonka. El día acordado a la hora fijada, Willy Wonka, tras muchos años encerrado en su misteriosa fábrica, abre las puertas a Charlie, un niño muy muy pobre, Veruca Salt, una niña mimada que siempre consigue lo que quiere, Violet Beauregarde, que tiene el record de mascar chicle sin parar (y algunos hábitos bastante asquerosos), Mike Tevé, un niño cuya única actividad es ver la televisión y Augustus Gloop, un glotón que no para de comer.
Charlie y la Fábrica de Chocolate es una crítica a la educación, o la falta de ella, que reciben los niños en el mundo actual. Tengamos en cuenta que este libro fue publicado por primera vez en 1964 y ya entonces la infancia estaba plagada de los mismos vicios que la caracterizan ahora, con lo que la temática de la novela es muy actual, casi podríamos decir atemporal. Todos los niños, con excepción de Charlie, se comportan indebidamente y rompen las normas establecidas por el maravilloso señor Wonka y por esta razón cada uno de ellos recibe un castigo ejemplar, casi diría que adecuado, enfocado a corregir el vicio de cada niño. Charlie entonces representaría a esa numerosa minoría de niños que, a pesar de todo, se portan bien.
Este es otro de esos maravillosos libros de Roald Dahl que cuentan una história fantástica sin olvidarse del lado educativo que debe tener un buen cuento. Al leer, el comportamiento de los pequeños personajes nos va produciendo rechazo y nuestro corazón se posiciona al lado del pobre Charlie quien recibe su justo premio a su buen comportamiento.
Roald Dahl es para mí un autor imprescindible a recomendar a padres con hijos entre los 8 y los 13 años, este es el tercer libro suyo que recuerdo haber leído junto con Matilda y Danny el Campeón del Mundo. Este tercer libro lo perdí, pero marcó tanto mi infancia que quiero aprovechar esta reedición de las obras del autor para recuperarlo en cuanto pueda.

Charlie y la Fábrica de Chocolate ha sido adaptada al cine en dos ocasiones (en una de ellas con el título de Un Mundo de Fantasía) y hemos podido ver a Willy Wonka, el genial Willy Wonka en la piel de Gene Wilder y de Johnny Depp. 

NOTA: 10/10
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4 pensamientos en “Reseña: Charlie y la fábrica de Chocolate

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